¿Aburrido de estar todo el tiempo en la casa? Más que salir, necesitamos sentir diferente nuestra propia casa

Vamos a hablar de algo que todos empezamos ya a sentir con el avance de la cuarentena: que también nos aburrimos de estar en la casa. No hay duda de que la casa tiene comodidades y ventajas que no hay en ningún otro lugar. Que hacemos lo que queremos, que podemos quedarnos en pijama todo el día, que disponemos todo a nuestro gusto. O que, como mínimo, estamos acompañados de nuestros seres más queridos, con lo que nos gusta y no nos gusta de ellos, pero siempre con su amor.a

Pero es inevitable aburrirse de estar todo el tiempo en el mismo lugar. La necesidad y el anhelo de salir como solíamos hacerlo están a la orden del día. Los seres humanos necesitamos cambiar de atmósferas. Nuestra mente no se acomoda solo en una esfera. Por eso hacemos amigos, nos enamoramos y nos vamos a vivir a otros lugares. Y así como nos gustan la intimidad, el cuidado y los mimos del hogar, también nos gustan salir, encontrarnos con otros, conocer extraños y abrirnos a lo que pueda pasar afuera. También nos gusta esa sensación de incertidumbre que no está en el hogar.

Ahora bien, ¿no podríamos lograr esa sensación dentro de nuestra propia casa, sin tener que salir de ella? ¿Cómo sentimos nuestra propia casa de una manera diferente, sin la monotonía de la rutina, con ese encanto que nos parece que tiene salir?

La cuarentena nos ha dado un par de lecciones para responder esta pregunta. Aquí van cuatro:

1. Sal un rato de las pantallas:

Sí, nos gustaría salir más de lo que lo hacemos. Pero en la cuarentena no solo hemos estado en nuestras casas: también en las pantallas, en las incontables videollamadas y mensajes que ya siempre tenemos que contestar. Escaparse un rato de todo eso es una manera de acercarnos más a nuestra casa: de estar por un momento en la vida real, no en la vida virtual. Quedarse un rato descansando y mirando al techo, sin hacer nada, sin contestarle a nadie, es algo que nos ayuda a relajarnos y a sentirnos por fuera de aquello en lo que se convirtió nuestra rutina: estar frente a una pantalla. Estos ratos de desconexión te permiten volver a conectarte con tu casa, con lo que te gusta de ella y con lo que te gustaría cambiar.

2. Dales usos nuevos a los espacios:

Estamos tan acostumbrados a cada espacio que nos cuesta imaginarles usos diferentes y nuevos. Pero así como cada cierto tiempo nos damos cuenta de que podemos acomodar los muebles de otra manera, también es hora de descubrir que los espacios no tienen una sola función. Por ejemplo, la sala ya no es más el lugar de las visitas, que además ya no recibimos con tanta frecuencia. Es también un lugar para hacer ejercicio, para sentarse a jugar juegos de mesa en el piso o, por ejemplo, para descansar un rato en un sitio que se sienta distinto a nuestra habitación.

3. Imagina cómo te gustaría cambiar tu casa:

Pocas cosas nos dan tanto placer a los seres humanos como la imaginación. Nos da un gusto tremendo pasarnos un rato largo imaginando cómo podría ser algo. Y así ocurre con nuestra casa: para disfrutar de verla tenemos que disfrutar de imaginar cómo nos gustaría que fuera. Por ejemplo, pensar de qué colores podrían ser las paredes de nuestra habitación. O pensar qué haríamos si en vez de ducha tuviéramos bañera, o qué cocinaríamos si nuestra cocina fuera abierta. En Alfa sí que conocemos bien ese deleite que hay en imaginar un espacio nuevo.

4. Haz nuevos planes en familia:

Todas las familias tienen planes tradicionales, cosas que ya saben que les gusta hacer juntos, como ver una película, jugar parqués o almorzar pollo los domingos. Pues bien, una manera de sentirse diferente en la propia casa es empezar a cambiar los planes que hacemos en familia. ¿Qué tal si este viernes, en lugar de vernos una película, nos sentamos a oír música juntos, de modo que los más grandes compartan con los más jóvenes sus canciones favoritas, y del mismo modo en sentido contrario? Y como este, muchos planes pueden cambiarse para darle un nuevo aire a la vida en familia.

En resumen, sentir la casa diferente pasa por imaginarla de manera diferente. Pero también en imaginarnos a nosotros mismos de otra manera. Para acompañarte en esto, Alfa tiene ahora un Centro Virtual de Diseño, que te ayuda a imaginar y pensar ideas nuevas para tus espacios.