No son rayones ni suciedad: son formas de aprender
En una de sus canciones más conocidas, Esos locos bajitos, Joan Manuel Serrat repite unas palabras habituales entre los padres con los hijos, sobre todo cuando son pequeños: «Que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca». ¿Qué padre no ha regañado así a su hijo? ¿Qué niño no ha escuchado ese regaño?
Pero a menudo los padres regañan de más a los hijos. Sobre todo cuando esos locos bajitosven una pared blanca muy limpia y les da por coger un crayón y empezar a dibujar. Entonces, claro, es el acabose en el mundo del adulto, que tiene que pensar cómo limpiar, cómo quitar el rayón, cómo decirle, igual que en la canción de Serrat, que eso no se hace y que eso no se toca.
Pero ¿qué pasa en el mundo del niño? A veces los adultos no se detienen a pensar desde su perspectiva. Para el niño, una pared es más que una pared, es decir, más que una estructura que constituye un espacio y que debe verse bien para el uso que le damos (por ejemplo, recibir visitas en la sala).
De manera muy acertada, el niño ve la pared, así como todas las cosas de la casa, como un objeto que le permite aprender y entender el mundo. Como va creciendo a un ritmo muy veloz y todo se hace diferente cada día, todo es un enigma y una posibilidad. Todo admite ser explorado, tocado, sentido, probado, olido, rayado, imaginado. El niño toca lo que no debe tocarse porque su curiosidad es lo que más lo mueve. Es un artista y un científico.
Y muchas veces los adultos, como ya han crecido y no ven lo enigmático que es que tengamos paredes, prefieren regañar y matar la curiosidad de los niños. Pero no debería ser así. Cada rayón, cada suciedad que hace el niño es un modo de explorar y descubrir, de valorar lo que tiene a su alrededor.
La casa es un lugar de aprendizaje para el niño que debemos permitirle explorar. No solo en el colegio y en internet se aprenden cosas: también en las casa, con la casa misma.
La mejor manera de dejar que nuestros pequeños exploren y sientan su casa, de permitir que la hagan el espacio de su felicidad, es adecuándola tanto para ellos como para los adultos.
pLos pisos y paredes de ALFA, así como nuestras pinturas Súper Lavables, están pensadas también para los más pequeños de la familia: para ser adecuadas a sus juegos, a sus rayones, a sus deseos de apropiarse de ese lugar que nunca se borra de la memoria: la casa de la infancia. Conoce más cómo ALFA te puede ayudar a que tu casa sea el mejor lugar para tus hijos.

